miércoles, octubre 23, 2019

Falta de maestros en secundaria incitó a estudiantes a participar en pelea que fue grabada y publicada en redes sociales, asegura directora

El pasado viernes, dos menores de la escuela Secundaria General 5 “Andrés Quintana Roo” de esta cabecera municipal, se enfrascaron en una pelea a golpes, que fue grabada por otra compañera, mientras el resto del curso observaba con alegría. El salón carecía de educador, porque en esa hora solo cuentan con siete maestros para nueve salones.

Agencia SIM

El pasado viernes, dos menores de la escuela Secundaria General 5 “Andrés Quintana Roo” de esta cabecera municipal, se enfrascaron en una pelea a golpes, que fue grabada por otra compañera, mientras el resto del curso observaba con alegría. El salón carecía de educador, porque en esa hora solo cuentan con siete maestros para nueve salones.

Diluvina Barrera Chi, directora de este plantel, explicó que el pleito ocurrió en la última hora de escuela, que es de autonomía curricular o “de clubes” y en esta primera semana de clases, cada profesor acude a los distintos salones para explicarles qué asignatura imparte, para que los alumnos puedan elegir.

Sin embargo, la secundaria solo cuenta con siete maestros de clubes, al haber solicitado los otros dos, cambio de adscripción, uno, o de asignatura, el otro.

“Esto significa que quedan dos planteles sin maestros durante este periodo”, admitió la directora.

El tiempo de ocio, sin supervisión, en este salón fueron las condiciones para el estallido de esta pelea.

Hoy, en el regreso de estos alumnos, se mandó a llamar a todos los involucrados, las que pelearon, la que grabó, y quienes subieron este video a redes; además que nadie más dio aviso de lo que ocurría.

La directora señaló que se aplicará el protocolo de buena convivencia, que empieza con las entrevistas a las familias, para ver los antecedentes de cada uno de los involucrados, además de averiguar por qué tenían un celular, objeto prohibido en la escuela.

Indicó que a los alumnos no se les puede revisar sus mochilas, por lo que queda en los padres verificar que no los lleven al plantel, además, principalmente les toca hablar con ellos, orientarlos y hacerlos ver que estos juegos violentos pueden derivar en hechos lamentables.

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